Benelli en el 1000 Dunas: INVENTA TU CAMINO (2/3)

La firma italiana Benelli quería demostrar que dos de sus modelos superventas y estrellas: la TRK 502 X  y LEONCINO 500 TRAIL, además de para viajar o salir a dar un paseo, tenían la capacidad, resistencia, fiabilidad y polivalencia suficientes para poder afrontar un duro rally. Por eso cuando en el desapacible e invernal mes de febrero, Mario Montoro, Veteranas Offroad,  presentó la idea de crear un equipo para participar en la prueba más dura y técnica del momento: El rally 1000 dunas, colisionaron el hambre y las ganas de comer. Raúl Alba, Director Comercial de la marca del León de Pesaro, aceptó el desafío dando luz verde al proyecto, “INVENTA TU CAMINO”.

 Yo, mi nombre es Monty, desconocía en esos momentos que era uno de los dos pilotos señalados para formar parte del excitante desafío.

Después de la intensa alegría que supuso para mí la  noticia de conocer que sería el  piloto número ONE del equipo, creado ex profeso, para el 1000 dunas, decidí prepararme al máximo y trabajar muy duro para afrontarlo con garantías de éxito. Tenía sobre mis hombros una gran responsabilidad por la oportunidad que me brindaba Benelli y no quería fallarles, ni a ellos, ni a los seguidores de la histórica marca. Pero antes de llegar a tomar la salida, había mucho trabajo por hacer a nivel personal,  necesitaba recuperar mi forma física y resistencia que una inoportuna lesión me habían ocasionado dos años atrás.  En los siguientes meses me dediqué en cuerpo y alma a  lograr esto.  Hice etapas maratonianas en moto de más de doce horas seguidas que me llevaron a recorrer gran parte de la península por el campo. Entrenamientos físicos específicos. Y participé en diferentes pruebas competitivas de offroad en moto. Necesitaba rodar, necesitaba coger el ritmo para poder recuperar sensaciones perdidas sobre la moto que me ayudarían a superar el cansancio, el estrés y las infinitas dificultades que encima de la TRX 502X me encontraría durante todo el rally.

Aviso a aspirantes: no es lo mismo viajar en moto que competir. No os engaño si os cuento que la prueba es durísima tanto  físicamente, como psicológicamente. Hasta el punto de llevarte a tus propios límites. Así lo anuncia, en su publicidad nada engañosa, Miguel Puertas —organizador del 1000 Dunas Rally Raid—. Doy fe de ello. 

El 1000 dunas 2022 ha tenido 7 etapas. Cargadas de alegría y miserias. Estas generalmente se han dividido en dos especiales de unos 150 km de Off  Road cada una, más dos enlaces de unos 90 km. Realizando al día una media de 480 kms. Las especiales han sido muy duras, con zonas de unos 60 km seguidos de dunas, tramos de más 100 km por ríos de arena muy técnicos a nivel de pilotaje, donde la moto tenía ir siempre a todo gas, en marchas cortas para poder avanzar y evitar que se atrancara en la arena, zonas con trialeras, piedras, y barranqueras.

A nivel psicológico tienes que estar preparado, correrlo no es como una salidita en moto al campo de uno o varios días con los amigos. Todos los días son un increíble desafío. Hay circunstancias en que si te pierdes, cosa que al final le pasa a casi todos los pilotos, puedes pasar horas en el desierto sin ver a nadie, ni una huella, pista o referencia en que guiarte para llegar a un punto donde haya civilización.  Hasta donde te llega la vista, a tu alrededor, en cualquier dirección, solo  ves el infinito del desierto. Hecho que impone muchísimo si no estás acostumbrado. Puedes ponerte muy nervioso y entrar en pánico. Por suerte, me he  encontrado antes en circunstancias similares en otros viajes de aventura que había realizado por Marruecos, Túnez, Argelia y Libia, por lo que he sabido salir del apuro.

Por poner un ejemplo, la causa por la que nos perdimos muchísimos pilotos en una de las etapas, la segunda,  fue por una tormenta de arena, la cual se nos echó encima, borrando las trazas del suelo que indicaba mi roadbook como referencia a seguir. Yo,  decidí seguir el mismo rumbo que llevaba en la última indicación de navegación, hasta que divise unas colinas. Estás estaban a unos 15 km, no dude en dirigirme hacia ellas para  buscar alguna referencia. Una vez en lo alto pude ver una pequeña edificación al este, la cual estaba a unos 5 km de donde me situaba, al oeste a unos 10 km se veía como un grupo de edificaciones o aldea, por lo que me puse como referencia un punto imaginario entre las dos edificaciones, con intención de encontrar alguna pista que comunicara ambos puntos y así fue, pudiendo retomar luego el recorrido. Es un extra que te da la experiencia acumulada.

Durante la prueba, me detuve a reparar y ayudar a pilotos que tenían averías en sus motos, haciendo mecánicas en pista. No hay nada más gratificante que ayudar a otro participante a seguir adelante. La solidaridad y el compañerismo forman parte del ADN del 1000 dunas.

En una ocasión di gasolina de mi moto  a un piloto que se quedó sin combustible, dándole también el macarrón  para extraerla del depósito. Paradojas de la competición o de la vida, ese mismo día  a 10 km del refuelling me quedé sin combustible y un piloto se paró para auxiliarme, proporcionármela a mí. Como curiosidad, señalaré, que al no tener el macarrón para extraer el combustible,  se la había dejado al compañero que ayude anteriormente, tuve que sacrificar el tubo de mi camelback —que llevo para hidratarme— y usar un guante de látex como recipiente para ir pasando el combustible de una moto a otra. Otro truco a apuntar en el manual de supervivencia para posibles participantes en la edición del 2023…

Un día de rally, un día que nunca es cualquiera:

Te levantas a las 5:30, aterido de frío,  desayunas muy rápido, recoges el bolso y todos tus enseres, saco de dormir ropa etc, y lo cargas todo en el camión de la asistencia. Te pones la equipación de la moto, te presentas en el brifienf, recoges el roadbook del día, haces las modificaciones de este que son cambios de última hora, anotas en la hoja de ruta los cambios de cap, viñetas y rumbos que indique la organización, montas el roadbook en la moto, y para las 7:30 tiene que estar todo esto realizado ya que es el momento de la salida… Hay que hacer todo super rápido sin parar!! Dan la salida y una vez metido en la carrera no paras hasta llegar al refuelling para poder repostar. Yo solía llegar  sobre las 21:00 horas, había días que incluso a las 22:30… Cuando llegaba me cambiaba y me quitaba la equipación. A continuación cenaba y me ponía hacerle las mecánicas a las motos tanto mías como la de mi compañero de equipo.  Sobre las 1 o 2 de la madrugada me acostaba, durmiendo así una media de 3 horas al día…

Por mucho que exprese y cuente se queda corto para manifestar la dureza de esta prueba, pero lo he disfrutado muchísimo y sin duda haré lo posible para estar en próximas ediciones.

Una cosa que he dejado para el final, el equipo ha logrado auparse con las dos primeras posiciones de la categoría trail. Todo un gran éxito de los pilotos y las motos elegidas.

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